Nuestros
orígenes
Los
desarrollos históricos, en especial la segunda guerra mundial, las
sucesivas dictaduras civiles y militares que afectaron nuestro país y sus
secuelas de crisis económicas y sociales, el surgimiento del Estado de
Israel y la crisis de Medio Oriente, los avances científicos y
tecnológicos en el ámbito universal, la globalización con sus facetas
favorables y negativas, más el reflejo de todos estos fenómenos en la vida
cotidiana y en las aspiraciones y luchas de los pueblos.
Por
supuesto, la lista es más extensa, sin embargo lo que se intenta aquí es
dar marco a un debate del cual surgirán algunas respuestas y más
interrogantes, y se aclararán ciertas definiciones que no por reiteradas
podría afirmarse que están debidamente internalizadas.
Sin agotar
el cúmulo de interrogantes, mencionamos aquí algunos de los temas que
inquietan hoy y sobre los que hemos trabajado, seguros que en el
intercambio creceremos todos.
¿Cómo se
define un judío en nuestra concepción judeo progresista?
¿Existe
algún factor religioso, nacional, cultural, político, u otro, que sea
excluyente a la condición de judío?
¿Hay alguna
contradicción entre ser judío y argentino/brasilero/uruguayo?
Quién se
incorpora a una actividad progresista judía, descuida por ello su
condición de argentino/brasilero/uruguayo?
Quién se
incorpora al amplio campo de la vida nacional, en tanto elija el camino de
las luchas por el bienestar y la democracia para el pueblo todo, ¿descuida
por ello su condición judía? ¿Cómo introducir estos temas a nuestra
actividad?
El judeo
progresismo tiene hondas raíces en todo lo referente a las luchas por el
bienestar y la ventura de los pueblos. Su compromiso popular militante
viene desde su mismo origen, e incluso de más atrás, desde la misma
creación de las Entidades que posteriormente dieran nacimiento en el año
1937 al ICUF.
Pero por
otro, decidieron dar continuidad y proyección a su cultura, a su lengua, a
sus tradiciones pero encaradas con un sentido para nada conservador ni
místico, sino profundamente humano, comprometido y laico.
Por eso es
que nacieron nuestras instituciones, con la exigencia moral, ética y
política de asumir una doble mirada: mirar hacia la sociedad y hacia la
colectividad con igualdad de interés, fuerza, convicción, con la
coherencia ideológica necesaria para desarrollar un proyecto que los
vinculara muy estrecha y vigorosamente con su historia y que al mismo
tiempo los atara fuertemente al país en el que estaban viviendo.
Por ello es
que nuestro compromiso activo y militante actual tiene ese doble cariz,
esa doble expresión: mirar hacia la colectividad judía y mirar hacia la
sociedad toda, en ambos casos con la, misma pujanza, el mismo ardor, la
misma pasión y la misma pertenencia ideológica, política y cultural.
Somos lo
que somos porque fuimos aquello que nos dio identidad, perfil y
definiciones contundentes.
Todo esto
nos lleva a definir cuales deberían ser los focos de atención y en
consecuencia los frentes de trabajo. La realidad nos plantea una
multiplicidad de posibilidades, pero creemos básico centrar nuestro
accionar en los siguientes ejes:
Desde ya
queda claro que entre otras, son cuestiones insoslayables para nuestra
perspectiva, la lucha por:
Participamos en la construcción de un orden social justo, democrático,
humano y solidario, marchamos aportando a un país que es multiétnico y
pluricultural, nuestra propia especificidad y nuestros propios valores,
que no son otros que los que defienden un porvenir de dignidad para todo
él genero humano.
Entendemos
que un Judeo
Progresista
se define como judío,
laico, humanista,
antifascista, progresista y antirracista (para los compañeros del Brasil
este termino debe ser reemplazado por antidiscriminatorio ya que el
termino antirracista tiene en dicho país distinta connotación), parte
activa y protagónica de la sociedad.
Tendrá un
accionar consecuente con la defensa de los derechos humanos universales,
la paz, la libertad y la democracia, apoyando a los pueblos del mundo que
luchen por la realización de estos valores en cada estado, en pos de la
consolidación de la convivencia pluralista de las naciones, aportando a la
inserción del movimiento Judeo progresista en la comunidad, reafirmando su
identidad, sin renunciamientos ni condicionamientos.
Un
Argentino/Brasilero/Uruguayo Judeo progresista hoy se define como:
·
Judeo Argentino/Brasilero/Uruguayo progresista porque sus
orígenes reconocen una doble raigambre: la argentina/brasilera/uruguaya y
la judía. De allí su compromiso y accionar. Reivindicando como suyo tanto
el patrimonio socio-cultural del pueblo judío (construido creativamente a
través de las sucesivas generaciones), como las más genuinas tradiciones
populares y nacionales de nuestro suelo, en un fecundo enraizamiento.
·
Progresista por sostener que las respuestas a las demandas
de la actualidad no se resuelven de manera individual, sino desde una
concepción solidara, fraterna y colectiva. Proponiendo el crecimiento y
desarrollo de los individuos sobre los que influencia, con el objeto de
lograr de estos una actitud crítica y transformadora de la realidad que
les toca vivir. Junto a las luchas populares y democráticas del pueblo
argentino/brasilero/uruguayo por un mundo más justo, digno de ser habitado
por todos, con las mismas condiciones y posibilidades.
·
Laico, en tanto prescinde de toda connotación religiosa en
sus acciones y no acepta toda intromisión de la religión en el gobierno y
la educación publica, respetando toda adhesión personal a cualquier
religión.
·
Humanista por que nos interesa la realización total de la
vida humana, asegurando su dignidad, su bienestar y su desarrollo.
·
Antifascista por su lucha contra cualquier forma de
intolerancia, autoritarismo, militarismo o expresiones genocidas del poder
o gobiernos que amenacen la paz y la seguridad de los pueblos, así como su
convicción de la necesidad de construir sociedades sustentadas en la
democracia y la igualdad de todos los seres humanos.
·
Antirracista (antidiscriminatorio) por estar contra todo
tipo de discriminación (religiosa, social, cultural, étnica, de genero,
etaria), y fundamentalmente contra el antisemitismo.
·
Judíos argentinos/brasilero/uruguayo por sus precedentes
históricos, por lazos familiares, por sus tradiciones, acervo cultural,
decisión personal y por que nada de lo atinente a la colectividad judía y
a la vida nacional le es ajeno e indiferente.
El judío
progresista frente a este siglo XXI debe ser un militante por estos
objetivos, pero no deben ser aplicados mecánicamente sino, de acuerdo a
una concepción dinámica de la historia, adaptándolos a una determinada
realidad social del país. La tarea de ganar a la colectividad para las
causas democráticas, no establece prioridades. La realidad objetiva genera
un proceso dialéctico en el que lo especifico y lo general (o sea la
colectividad y lo nacional (se influyen reciproca y simultáneamente. Los
cambios que se producen en el proceso político del país, van precisando
nuestras posiciones.
Posición
frente al sionismo
El Judeo
progresista no acepta como objetivo o como o requerimiento para la
condición de judío, ni la ideología ni la praxis sionistas, sin negar ni
condenar a quienes adhieren a ellas.
Es así que
nos declaramos no sionistas, pero a pesar de ello tenemos puntos en común
con los sectores de la izquierda sionista y juntos hemos luchado
permanentemente por la paz en medio oriente.
Los judíos
progresistas, rechazamos la alía en tanto no coincide con nuestros
principios, resultantes del empeño de la colectividad de construir su vida
en el país en que vivimos y junto a cuyo pueblo, del que somos y nos
sentimos parte, libramos la lucha por la paz, el progreso, la democracia y
los derechos humanos.
Presionado
por el innegable proceso de integración de nuestra colectividad – que
alguien llamo Shoa Blanca-, se ha ido reemplazando el criterio de la
alía
por el de la Centralidad del estado de Israel en la vida judía, allí donde
se encuentre, siguiendo las estrategias políticas de la dirigencia del
estado de Israel.
Nosotros
creemos en el pluricentralismo y en la autonomía de cada comunidad, para
determinar su propio destino sobre la base de sus propios intereses, con
sus rasgos y grados de evolución, interconectados por razones históricas,
ancestrales, culturales y tradicionales. Como parte del pueblo judío y
como contribución a su propio desarrollo comunitario, fomenta el
conocimiento y las relaciones intercomunitarias.- Nuestro meridiano
político pasa por nuestro país, en la inteligencia de que no hay “cuestión
judía” que surja al margen de la vida nacional y que pueda ser resuelto
independientemente de la solución de los problemas nacionales.
Lo
planteado anteriormente nos señala que el marco de las alianzas que
debemos realizar es amplio y complejo. Sin embargo, si la línea de
pensamiento y de acción es definida y clara, no hay por que tener temores
o dificultades en llevarla a la practica. Todos aquellos con quienes
coincidamos aunque sea solo en objetivos puntuales, pueden y deben ser
nuestros aliados.
Pero
creemos que vale la pena transitar con todos los más posibles el camino de
la creación de una contracultura de la resistencia a un modelo político y
a un sistema socioeconómico que se oponen al humanismo, la justicia y la
paz.
Frente a la
religión
Cada
individuo tiene el derecho de elegir los parámetros que determinan su
identidad y en nuestro caso, lo que nos identifica como judío. La creencia
religiosa en la fe mosaica, el cumplimiento de los mandatos de la alhaja,
es uno de los factores.
En este
sentido, caracterizamos a nuestro movimiento como laico, porque estamos
contra toda intromisión o prevalencia de la religión en la sociedad, el
gobierno y la educación publica.
Frente al
ascenso de las corrientes religiosas, con una influencia creciente en las
jóvenes generaciones, rechazamos que la religión, sea, ortodoxa o
reformista, se la tome como base única e indispensable para la identidad
judía.
Eso no nos
convierte en antirreligiosos y ha habido muchas oportunidades en que hemos
compartido la lucha por consignas comunes.
Frente
al estado de Israel.
Desde la
creación del estado de Israel hemos reconocido su legitimidad e
irrevocabilidad, sin convertirlo en referente, modelo y aun razón de la
identidad judía, y como judeo progresistas nos consideramos con derecho a
efectuar las críticas que fueren necesarias. Porque nos preocupa
profundamente el destino del pueblo Israelí, es que criticamos las
decisiones militaristas y discriminatorias de algunos de sus gobiernos con
su rechazo a las tratativas de paz con el pretexto de que no hay
interlocutor o socios para la paz del otro lado.
Apoyar con
todas nuestras fuerzas la existencia del Estado de Israel y ser solidarios
con aquellos sectores del pueblo de Israel que luchan por la paz, sobre la
base de un Estado Palestino que conviva pacíficamente al lado del Estado
de Israel, basándose en las fronteras del año 67, con mínimas
modificaciones limítrofes que acuerden las partes, desocupación y
evacuación de los asentamientos Israelíes en territorios ocupados,
Jerusalén capital de los dos estados y solución negociada de la situación
de los refugiados, y bajo el principio político de “Dos pueblos dos
estados soberanos”.
La
resolución de las cuestiones de las alturas del Golan, el fin del
terrorismo, la seguridad de las fronteras israelíes y la firma de tratados
sólidos con todos los países del Medio Oriente comprendidos en la
temática).
La laicidad
y la ampliación de la democracia de la sociedad Israelí.
Se pretende
que naturalicemos el hecho de la Centralidad del Estado de Israel, cuando
lo natural es que estemos preocupados por lo que sucede donde hemos
nacido, donde nos hemos arraigado. Naturalizar aquel hecho nos aliena, nos
expulsa de nuestra propia identidad, de nuestro propio contexto y nos
convierte en extraños.
Denunciamos
el carácter anexionista, chovinista y cada vez mas militarista
de algunos gobiernos de
Israel, pero también evidenciamos el carácter
retrogrado y reaccionario de las organizaciones político militares como Hamas, Hezbollah y la Yidad islámica, así como las declaraciones del
Presidente de Irán desconociendo el genocidio del pueblo judío y negando
el derecho a la existencia del Estado de Israel. Calificamos de atentados
terroristas los efectuados por algunos grupos fundamentalistas islámicos,
en tanto están dirigidos a ocasionar victimas civiles inocentes. Pero del
mismo modo y por la misma razón calificamos de terrorista al gobierno del
Estado de Israel, ya que con su accionar violatorio del derecho
internacional, cobra victimas inocentes ofendiendo los principios
humanistas que caracterizan al pueblo judío.
Es por eso
que demandamos la renuncia a cualquier tipo de terrorismo, sea de grupo o
de estado. Itzak Rabin expreso “la violencia corroe las bases de la
democracia”.
El
conflicto del medio Oriente ha causado centenares de victimas y una muy
seria situación económica en todas las partes involucradas en las acciones
de guerra.
En cuanto
al conflicto con los Palestinos, reclamamos el reconocimiento de los
derechos nacionales de los pueblos israelí y palestino, que expresamos en
la consigna “Dos Pueblos dos estados soberanos” y respaldamos a las
manifestaciones realizadas en Israel en pleno desarrollo del conflicto
pronunciándose por la paz. Nos pronunciamos por el cumplimiento de las
resoluciones de la ONU, la hoja de ruta y los acuerdos de Oslo, Madrid y
Ginebra.
Ellos
establecen:
1.
El
reconocimiento reciproco de su organización estatal.
2.
El retiro
del ejército israelí de los asentamientos y colonias instaladas en los
territorios ocupados y el regreso a las fronteras del año 1967 con las
modificaciones que las partes acuerden.
3.
Jerusalén
capital de ambos estados.
4.
Regreso o
indemnización de los refugiados Palestinos acordado en la mesa de
negociación por ambas partes.
5.
Solución
negociada sobre los recursos hídricos.
Asimismo
exigimos la destrucción del muro del apartheid, en tanto supone la anexión
de facto de parte importante del territorio de Cisjordania.
Habiendo
nuestros pueblos padecido la persecución, la cárcel, la muerte los presos
sin juicios y las torturas, conociendo la angustia que genera esta
situación que hoy se repite en Israel donde miles de prisioneros
palestinos, incluso centenares de mujeres, niños y ancianos, que
permanecen encerrados sin juicio.
Es que
exigimos que cesen estas situaciones en Israel.
En
definitiva, solo la convivencia pacifica del estado de Israel con sus
vecinos Árabes, permitirá la seguridad y el desarrollo de toda la región.
Desarrollo
de toda la región donde se pueda crecer sin la pesada carga de preparase
para la “la próxima guerra”.
Es también objeto de nuestro rechazo al
gobierno del Estado de Israel en tanto mantiene una relación simbiótica
con la política de EEUU y la continúa en el conflicto con los palestinos,
es misión del progresismo promover la resistencia ideológica y la lucha
social como alternativa.
