Jaime
Zhitlovsky

Nació en Rusia en 1865. Su obra comprende además
de una historia de la filosofía, una asombrosa cantidad de ensayos y
artículos sobre filosofía, sociología, economía, filología, crítica
literaria, historia, etc.
Fue el primero que introdujo en el campo progresista la consigna de que el
idish debe ser el idioma nacional del pueblo judío. Creó la base
ideológica para una íntegra judeidad secular y nacional. Impulsor de la
escuela idish laica. Notable conferencista, falleció en Mayo de 1943
durante una gira por Canadá.
Nació en el hogar de una acomodada familia
judía que le dio la clásica educación propia de la época, completada luego
por una institución laica, en los colegios del Estado. Puesto en contacto
con la literatura rusa, se sintió impregnado desde muy temprana edad
por los ideales sustentados entonces por los "populistas", que
constituyeron el primer paso hacia la formación de su personalidad
ideológica. Al mismo tiempo que su mente se saturaba de la doctrina
socialista, sentía nacer en su alma una fuerte preocupación por los
destinos del pueblo judío. En 1987 publicó, en ruso, su primer trabajo de
importancia: "Ideas sobre el destino
histórico del judaísmo", que encierra ya el germen de sus futuras
concepciones acerca de la armonía entre el nacionalismo y las ideas
progresistas. Un año después se encaminó a Alemania, donde desarrolló una
activa labor literaria y socialista. De allí pasó a Suiza, país en el cual
se encontraban numerosos intelectuales israelitas, para quienes Zhitlovsky
se convirtió pronto en su líder espiritual. En Suiza comenzó su actividad
literaria en idish, idioma que se convirtió, a partir de los primeros años
del siglo XX , en su instrumento de expresión predilecto. En 1904 se
dirigió a los Estados Unidos, donde desenvolvió una fuerte propaganda en
favor de sus ideas, combatiendo brillantemente en conferencias y
artículos, la orientación cosmopolita que predominaba a la sazón en las
filas del socialismo judío. Vuelto a Europa en 1906, regresó nuevamente a
los Estados Unidos dos años más tarde, para fundar allí una revista
mensual, "Vida Nueva", que
ejerció una profunda influencia sobre la nueva generación intelectual y en
cuyas páginas dio a conocer sus doctrinas esenciales. Aparte de sus
numerosos ensayos sueltos, publicó entonces una Historia de la Filosofía,
la primera que apareció en idish y que produjo asombro por la claridad y
la justeza de la terminología que el autor supo elaborar. Desde entonces
Zhitlovsky produjo una abundante labor literaria, escribiendo en la
prensa, realizando giras de conferencias, auspiciando la formación de
partidos etc.
Son numerosas sus tentativas teóricas por establecer un programa concreto
que expresara sus ansias ideológicas y aun cuando todas son interesantes
por el esfuerzo intelectual que representan, ninguna de ellas ha logrado
penetrar en la masa del pueblo, ajeno a las especulaciones trascendentales
y que prefiere las teorías sutiles a una plataforma escueta y palpable.
Pero si Zhitlovsky no ha conseguido fundar un partido, ha logrado, empero,
algo más significativo: ha introducido en las filas judías un caudal de
ideas y de problemas, desde la doctrina del nacionalismo progresista, la
crítica del marxismo y la interpretación de los grandes escritores
europeos y judías, hasta la divulgación sistemática de los conocimientos
filosóficos y el análisis agudo de los sucesos del día en el orden
práctico o científico.
El mérito esencial de Zhitlovsky es el de ser un gran divulgador de ideas
y un escritor de fibra. Sus conceptos pueden ser compartidos o no, pero lo
que no cabe discutir es su labor intelectual, multiforme, feraz, ejercida
en cuarenta años de trabajo proficuo. Independientemente de sus doctrinas,
sostenidas con ingenio y calor, su obra de escritor enjundioso y flexible
se impone de inmediato por su mérito intrínseco, por sus notables
condiciones de escritor.
Esta labor literaria es variada y atractiva siempre. Trátese de un tema
filosófico, literario, sociológico o de actualidad, el escritor sabe
presentarlo con profundidad no exenta de gracias, y aun cuando el lector
no esté a veces de acuerdo con el autor, le guarda siempre un sentimiento
de gratitud por el placer estético que le proporciona y por la remoción de
ideas que le obliga a realizar. Remover ideas, barajar conceptos, he ahí
el trabajo favorito de Zhitlovsky. Ostensiblemente el lector se deja ganar
por su dialéctica límpida, elegante, bien inspirada, que crea entre ambos
ese vínculo de simpatía que tanto estimula al escritor.
Ensayos sobre la
nacionalidad Judía
Sólo una parte de los trabajos de Zhitlovsky ha sido recogida hasta ahora
en libros. Esta labor está encerrada en unos quince volúmenes de ensayos
sobre los temas más variados, destacándose entre ellos los que se refieren
al nacionalismo judío, al idish y al hebreo, los problemas filosóficos, el
socialismo la literatura universal y judía, la religión, el folklore etc.
Por su densa obra de ilustración ocupa Zhitlovsky un lugar privilegiado de
las letras judías. Es el ensayista que cuenta con un público especial, el
público más letrado, que es en gran parte, hechura suya. Ningún
publicista, en efecto, ha influido como él en grado tan poderoso sobre la
juventud de su tiempo. A él se debe en gran parte que la nueva generación
de principios del siglo XX se haya interesado por la cultura
expresada en idish y por la ideología preconizada por el idishismo.
(Prefacio de Salomón Resnick )